jueves, 27 de septiembre de 2018

Niños, ancianos y minorías, víctimas de la mendicidad ajena


El pavimento exhala un calor impregnante que los conductores de la agitada ciudad perciben dentro de sus autos. Es un día soleado y desgastante que decenas de niños, miembros de comunidades étnicas, ancianos y personas en condición de discapacidad, deben soportar sin alimento, agua o, en algunas ocasiones, zapatos, mientras piden dinero a los transeúntes y conductores. Ellos son víctimas de trata de personas con la finalidad de mendicidad ajena.

El Zarco, como llaman al hombre que los ubica en diferentes vías, puentes y andenes de la ciudad, vive de la explotación de personas vulnerables: menores de edad, hombres y mujeres en su vejez, con problemas de salud o desplazados de sus regiones. Los días de este tratante transcurren entre las calles, vigilando a quienes él considera su mercancía. A cambio de unas cuantas monedas, el Zarco convence a sus víctimas o a los familiares de ellas para que supliquen por dinero. El monto que los niños y demás personas logran reunir, es reclamado cada tarde sin falta alguna.

El lucro por medio de la mendicidad tiene su fundamento en la inspiración de lástima, por ello las víctimas suelen ser parte de grupos sociales percibidos como indefensos. Es así como Mariana y Daniel terminaron siendo parte de este fenómeno. Por un lado, la niña de 12 años fue atropellada por un motociclista borracho que no se detuvo a auxiliarla, a causa del accidente, una lesión visible en su rodilla se convirtió en el principal instrumento para generar pena y conseguir dinero. El Zarco conserva la mayor parte de las “ganancias” y entrega el sobrante a sus padres, quienes, lastimosamente, están de acuerdo.

Por otra parte, Daniel es utilizado para la mendicidad debido a una limitación cognitiva que no le permite comunicarse ni moverse bien. Sobre su regazo reposan galletas y dulces que ofrece a las personas en la calle, quienes suelen compadecerse de su situación y pagar más de lo esperado por los alimentos. Aunque Daniel ya es mayor de edad, su familia lo somete a este delito de trata de personas, guardando una mínima parte del efectivo que le es regalado.

Los ciudadanos son emotivos y caritativos al advertir que una persona está en condición de vulnerabilidad en las calles. Su instinto es el de ayudarlos a través del dinero que guardan en sus bolsillos. Aunque para muchos este es un acto de generosidad y altruismo, en realidad se trata de una contribución monetaria a las redes de trata de personas, individuos inescrupulosos que se dedican a la mendicidad ajena.

Poner la lupa sobre esta situación es imperativo. La cotidianidad retrata casos como el de Mariana y Daniel en cada semáforo, rincón, cruce peatonal y plaza de las ciudades y sus poblaciones aledañas. El negocio es rentable para el Zarco y tantos delincuentes más que toman ventaja de los infortunios de otros y que, incluso, les exigen acentuar el hambre, la sed, el dolor y el desamparo, con el objetivo de recibir más efectivo.

Luchar contra esta finalidad de trata de personas es una tarea de todos. No contribuyas al lucro de los criminales y reporta estos casos que vulneran los derechos de muchos. La manera de ayudar a las víctimas de mendicidad ajena es alertando a las autoridades.


Articulo tomado de #EsoEsCuento

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Esta es la realidad que viven las víctimas de trata de personas


La trata de personas está íntimamente relacionada a la violación de todos los derechos humanos que incluye violencia física, psicológica y sexual, así como hacinamiento y pésimas condiciones de vida. Es por ello que no queremos que caigas en las redes de estos abusadores. Conoce la realidad en la que viven las víctimas de trata de personas en la siguiente nota.


La trata de personas es un delito atroz que vulnera los derechos de miles de niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres víctimas en nuestro país y alrededor del mundo. Las situaciones a las que son sometidos y expuestos por las redes de trata y explotadores, dejan grandes heridas en sus cuerpos, mentes y vidas. Conoce la realidad que enfrentan las víctimas de trata con fines de esclavitud sexual, trabajo forzado, matrimonio servil, mendicidad ajena y extracción de órganos.

Ya sean casos de trata interna (dentro del territorio nacional) o trata transnacional (en el extranjero), los sucesos por los que pasan las víctimas son los mismos. Si algún día una red de trata te engaña y convence de dejar tu hogar bajo la promesa de mejorar fácilmente tu estilo de vida, tu situación económica o cumplir tu sueño de viajar al exterior, pasarás por esto:  

Te privarán de la libertad: Las redes de trata tomarán control sobre tu cuerpo y voluntad. Después de lograr que llegues a tu destino con expectativas y propósitos contrarios a la realidad, te retendrán en un establecimiento dedicado a la explotación sexual, al tráfico de órganos o al trabajo forzado. Te vigilarán constantemente para evitar que escapes o puedas comunicarte con personas que no participen en las actividades ilegales. Tus desplazamientos serán controlados e imposibilitarán que regreses a casa cuando lo deseas. Para ellos eres mercancía de la que obtienen provecho.

Los explotadores te arrebatarán tu libertad, aun cuando te hicieron creer en un principio que se preocupaban por tu bienestar y el de tu familia, o que eran buenos amigos con contactos que te ayudarían.   

Vivirás en hacinamiento y condiciones insalubres: Tu bienestar no es un aspecto que interese a los explotadores. Ellos no invierten en comodidades o espacios salubres en los que puedan descansar sus víctimas. Por el contrario, te encontrarás con habitaciones en las que se vive en hacinamiento. Junto a ti, estarán muchas más personas en contra de su voluntad, niños, niñas, adolescentes y adultos engañados por las redes de trata.

No te permitirán comunicarte con tus familiares: El delito de trata de personas te empuja a dejar tus raíces, tu tierra, tu familia y tu rutina para posteriormente, restringirte de todo intento y medio de comunicación con tus seres queridos, tus amigos, las autoridades o personas ajenas a las situaciones que vulneran tus derechos. Te despojarán de tus pertenencias, tu teléfono celular y otros dispositivos electrónicos. Será difícil tener acceso a Internet o líneas telefónicas, ya que te vigilan y mantienen en encierro.

Sufrirás de violencia física, psicológica y sexual: Es una situación lamentable que sufren a diario las víctimas de trata de personas. Los insultos, ofensas, amenazas, golpes y abusos sexuales son actos cometidos repetitivamente y sin remordimiento por los explotadores. Las víctimas de explotación sexual viven estas transgresiones numerosas veces en su cotidianidad, por parte de los tratantes y de quienes pagan por abusar de ellas.

Tus documentos serán retenidos: Los documentos que te identifican tanto al interior del país como al exterior, serán guardados por los explotadores junto al resto de tus pertenencias. Si eres víctima de trata transnacional, también retendrán los tiquetes que aseguran tu regreso a casa, debilitando tu voluntad y esperanzas por huir de tus captores.


Te obligarán a consumir sustancias psicoactivas: Es una de las maneras que utilizan los explotadores para doblegarte e impedir que no accedas a sus intenciones. Esta situación puede repercutir en enfermedades y adicciones que afectarán tu calidad de vida.

La realidad de las víctimas de trata de personas es muy diferente a la que alguna vez les hicieron creer sus captadores, es una realidad dolorosa, lejos de la familia y los amigos, en donde se viven agresiones y no se tiene libertad. No viajes en situación de riesgo, valida las ofertas de trabajo, infórmate sobre la trata y solicita ayuda a través de las líneas gratuitas 122 y 01 8000 52 20 20.


Articulo tomado de Eso Es Cuento

Colombia, un país víctima de la trata de personas


La trata de personas afecta a cientos de personas alrededor del mundo, se estima que mueve alrededor de 700.000 personas al año por 500 rutas internacionales, en Colombia estas cifras no son nada alentadoras, la trata de personas posiciona al país en el tercer lugar de naciones más afectadas en América Latina, lo que convierte al país en víctima de la trata de personas. Conoce más detalles de este problema social en la siguiente nota.

El panorama del delito de trata de personas en el mundo es alarmante. Los esfuerzos de los gobiernos en los países de origen, tránsito y destino de trata, para prevenir y enfrentar esta actividad ilegal no cesan, sin embargo, existen algunas naciones gravemente impactadas. En Latinoamérica, Colombia es uno de los territorios más afligidos con numerosas víctimas. Actualmente, la Fiscalía General investiga por lo menos 488 casos de trata que corresponden al año 2016, 2017 y hasta el mes de abril de 2018, según datos del área de prevención de delito y de justicia de la ONU.

La cifra en el territorio nacional preocupa, los rostros de la esclavitud moderna van en aumento y no es posible calcular su totalidad, pues no hay precisión en los registros. Sólo se mencionan aquellos casos denunciados o de los que se tiene conocimiento. Lo más grave del asunto es que las víctimas son incontables. De acuerdo al último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la trata de personas mueve al año alrededor de 700.000 seres humanos por más de 500 rutas internacionales. Este fenómeno de esclavitud moderna se ha tomado el planeta y afecta a cientos de colombianos: mujeres, hombres, niños, adolescentes y ancianos.

La trata de personas es considerado el tercer delito más lucrativo en el mundo, superado por el narcotráfico y el tráfico de armas. En Colombia, las diferentes redes de trata captan a víctimas tanto hacia el interior como hacia el exterior del país, hombres, mujeres y niños privados de su libertad, agredidos físicamente o sexualmente, alejados de sus familias y comercializados con fines de explotación sexual, trabajo forzado, mendicidad ajena, matrimonio servil y extracción de órganos. 

Colombia, país de origen de víctimas

La trata de personas en Colombia es un delito que posiciona al país en el tercer lugar de naciones más afectadas en América Latina, detrás de República Dominicana y Brasil, según el equipo de la Corporación Espacios de Mujer. Habitantes de todas las regiones se ven afectados, especialmente  mujeres y niñas de 19 zonas: Risaralda, Valle del Cauca, Antioquia, Atlántico, Magdalena, Cesar, Norte de Santander, Arauca, Chocó, Caldas, Quindío, Bolívar, Cauca, Huila, Putumayo, Caquetá, Guajira, Guaviare y Cundinamarca. 

Estas zonas son las preferidas por las redes de trata para originar víctimas que, según datos de la Fiscalía General, son en su mayoría explotadas sexualmente. El 86% de las personas que sufren este flagelo son mujeres y niñas de diferentes razas, condiciones sociales y edades. El 14% restante corresponde a víctimas hombres.

Los principales destinos de trata dentro del territorio nacional son los departamentos de Cundinamarca, Norte de Santander, Santander y Atlántico, de acuerdo a datos de la Alta Consejería para los Derechos Humanos en 2017. A nivel internacional, los principales destinos de explotación en el exterior son países de Europa, Latinoamérica y Asia, como España, República Dominicana, China, Japón, Chile, Ecuador, México, Argentina, Panamá, Paraguay, Emiratos Árabes, Perú y Turquía.

Aunque las finalidades de la trata de personas son múltiples, la explotación sexual en Colombia es la más demandada y lucrativa para las redes de trata.

El informe de trata de personas del 2017 realizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, afirma que el Gobierno del país cumple con los estándares mínimos para la eliminación de la trata, diversas instituciones unen sus esfuerzos para combatir este negocio ilícito, fortaleciendo la coordinación interna para la identificación, investigación y judicialización de los tratantes. Su análisis de la situación que afronta Colombia en materia de trata de personas, deja entrever la necesidad de continuar con una estrategia que involucra a todos los ciudadanos para tomar acciones en contra de este delito. Es indispensable informar, prevenir y denunciar para desintegrar las redes, evitar más víctimas y salvar a quienes ya lo son.

Articulo tomado de #EsoEsCuento

miércoles, 29 de agosto de 2018

¿Cómo reconocer a un captador de trata de personas?



Los delincuentes que captan a hombres y mujeres en todo el mundo para trata de personas tienden a buscar la manera de ganar tu confianza, por ello debes conocer el perfil y la forma de actuar de estas personas para que no caigas en las redes de trata del mundo. Conoce como identificarlos y qué debes hacer en caso de identificar a uno en la siguiente nota.

Una persona carismática y sonriente se acerca a ti con buenas intenciones, aparentemente. Se gana tu confianza, dice preocuparse por tu bienestar, te pregunta sobre tu situación económica, el futuro de tu familia y tus sueños. Entonces busca maneras de ayudarte a solucionar los problemas que te inquietan, te ofrece la oportunidad perfecta para mejorar tus condiciones de vida y te convence de aventurarte a otra ciudad o país. Tú la aprecias, la consideras tu amiga, pero en realidad es un captador, una persona que pretende convertirte en una de las miles de víctimas de trata de personas que, lamentablemente, hay en el mundo.

Las redes de trata están compuestas por hombres y mujeres que, en un primer momento, se esconden bajo una máscara de amistad para enterarse de tus necesidades y preocupaciones. Después, piensan en una propuesta tentadora que te será difícil rechazar. Cuando te persuaden y aceptas, te acompañan en los trámites de viaje y te proporcionan dinero en condición de “préstamo”. Se convierten en parte fundamental en tu instalación en el nuevo destino, organizan todo y te contactan con quien te ayudará o empleará. Te engañan y tratan con fines de explotación sexual, trabajo forzado, matrimonio servil, mendicidad ajena o extracción de órganos.

Analizar y corroborar las promesas y ofertas de trabajo es necesario, puede evitar que te victimicen, expongan a malos tratos, priven de la libertad y de tu voluntad. Comunicándote a las líneas gratuitas 01 8000 52 20 20 o 122, sabrás qué tan reales son las propuestas mágicas por las que estás dispuesto a dejar atrás tu tierra y familia. Debes ser precavido y estar atento a las señales que indiquen que tu “amigo” es, en verdad, un captador.    

Perfil de un captador

Un captador es como un camaleón, cambia de acuerdo a su entorno, adaptándose a las circunstancias que percibe. Según las características de su próxima víctima, sus necesidades y aspiraciones, el tratante se presenta como una persona de negocios, un sujeto con mucho éxito o un vecino más con contactos útiles. Los captadores encarnan múltiples personajes que tienen algo en común, un carácter encantador. Son hombres y mujeres, simpáticos, persuasivos y locuaces.

Medios de contacto

La era digital y su protagonista, Internet, ha facilitado que los captadores incursionen en el mundo virtual para contactar y engañar a sus víctimas. Las redes sociales son una de las puertas que, constantemente, golpean los tratantes a través de perfiles falsos. A pesar del auge de estas colectividades en la red, el contacto presencial sigue siendo muy común, mujeres y hombres son captados en agencias de modelaje, empresas de viajes, salones de belleza y establecimientos comerciales.

Otro modo de captación empleado son los clasificados de prensa, en los que resaltan oportunidades laborales para modelos, actores y actrices, impulsadores, meseros, empleados domésticos e, incluso, empresarios. Los salarios son astronómicos, las condiciones de trabajo de ensueño y, en ocasiones, no se requiere experiencia. ¡Sospecha!

Aunque todos podemos ser víctimas de trata si no tomamos las medidas de prevención adecuadas, los grupos en situación de vulnerabilidad, tales como; mujeres, niños, niñas, adolescentes, miembros de la comunidad LGTBI, minorías étnicas y personas en condición de extrema pobreza, se ven gravemente afectados por el delito de trata. En algunos casos no hay contacto ni captación, hay secuestros. La explotación sexual de niños, niñas y adolescentes es una triste realidad que debemos combatir juntos.

Los captadores no tienen preferencias de edad, género o condición social, por ello cualquiera puede ser una víctima. Ser consciente del fenómeno y estar alerta es el primer paso para luchar contra las redes de trata.

A diferencia del tráfico de personas, la trata no termina una vez llegas a tu destino o cruzas una frontera. Es una situación que puede tardar años y dejar heridas físicas y emocionales profundas. Ten cuidado, tu libertad, felicidad y cercanía a tu familia no tienen precio. Comparte esta información con tus seres queridos, amigos y conocidos. Cuida de ellos y asegúrate de que viajen con certeza y seguridad.

Articulo tomado de #EsoEsCuento

lunes, 27 de agosto de 2018

Memorias de una víctima de explotación sexual

Agosto de 2014, Fortul, Arauca.

Catalina Rodríguez Pérez camina hacia el salón de belleza en el que trabaja temporalmente, a sus 23 años, la peluquería es el oficio que le da el sustento de cada día. De hecho, se lo da a ella, su mamá y su hermana pequeña.

Desde que era pequeña, Catalina solía idear maneras honradas de obtener dinero y ayudar a costear los gastos del hogar. Cuando cursaba séptimo grado en el colegio, la difícil situación económica que atravesaba su familia la llevó a abandonar sus estudios y a aprender a peinar, cortar el cabello y tinturar.

La remuneración a su trabajo de peluquera le permitió brindarle tres comidas diarias a su mamá y hermanita, más no muchas comodidades. Los tiempos seguían siendo arduos, el costo de vida aumentaba cada año y Catalina planeó conseguir otro trabajo. Con esfuerzo y un mejor salario, sus preocupaciones se disiparían, pensaba para sí misma.

Uno de sus amigos peluqueros, William, le había comentado tiempo atrás la contratación de mujeres atractivas en un restaurante bar en la ciudad de Bogotá. La labor a desempeñar: ser mesera y atraer clientes al lugar.

Catalina, confiando en la palabra de su conocido y esperanzada por la promesa de un buen salario, decidió viajar a la capital y aceptó un préstamo suyo. Destinó el dinero a la compra del pasaje y a los primeros días de hospedaje. ¿Quién la acogería? La señora Flor Martínez, una proxeneta de mujeres que solían llegar engañadas y en busca de trabajo al bar que llevaba su nombre, Doña Flor.

Septiembre 2 de 2014, Bogotá.

Catalina se había despedido con nostalgia de su mamá y hermana, las mujeres que la impulsaban a buscar un futuro mejor. Después de 10 horas y 8 minutos de viaje por carretera, había llegado a Bogotá.

La señora Flor la recibió en lo que parecía ser un gesto de amabilidad. Sin embargo, la verdad era otra, Catalina se había convertido en una víctima más de las numerosas redes de trata de personas en Colombia, sería dentro de poco, víctima de explotación sexual.

Al llegar al bar en el caótico Siete de Agosto, la realidad la abrumó. No existía un trabajo de mesera o anfitriona, sería obligada a comercializar su cuerpo.

Las reglas se le explicaron contundemente. Primero, debía lograr que quienes la explotaran sexualmente consumieran licor y droga en gran cantidad. Segundo, el dinero que los prostituyentes pagaran por unas horas con ella sería utilizado para saldar su deuda con William. Tercero, debía traficar droga. Cuarto, debía obedecer, de lo contrario se le impondrían multas.

Septiembre 3 de 2014, Bar Doña Flor

Catalina ha sido amenazada, si no cumple con las exigencias de Flor, su hermana y mamá serán agredidas por William. Para ella no hay opción, cree que debe soportar los abusos sexuales y cumplir las exigencias para proteger a su familia.

Ese día, inicia su infierno como víctima de uno de los tipos de trata de personas más crueles y comunes: la explotación sexual.

No creas que no hay salida a las situaciones de trata o tráfico de personas, un llamado de auxilio a las líneas nacionales e internacionales puede salvar vidas. ¡No estás sola!

 *  Los nombre y los lugares fueron cambiados por seguridad de los testigos.

Articulo Tomado de #EsoEsCuento

Conoce la historia de Trinita

Trinita, toda una vida como víctima de trata de personas

La trata de personas en Colombia es una situación común que desconocen aún muchos ciudadanos. Visibilizar el problema y denunciar cualquier tipo de comercialización del ser humano, hará la diferencia en sus vidas.

El delito de trata victimiza a niños, jóvenes, adultos y ancianos por igual. Éste es un testimonio real de una víctima de trata de personas por 44 años. Conoce la historia de Trinita:

El día en que Lucía conoció a Trinidad fue hace poco más de una década. En ese entonces, la ingeniera ambiental no advirtió la situación de vulnerabilidad de “Trinita”, una anciana amable y sonriente que frecuentaba el mismo supermercado de Lucía para comprar los víveres, pero en condición de empleada doméstica a los 82 años. 

En tantos encuentros de pasillo, Lucía llegó a conocer a Trinita. Escuchó de su boca la historia de su juventud en Pauna, Boyacá, en donde su padre y madrastra la maltrataban. Cansada de las situaciones en casa, la joven Trinidad contactó a un sacerdote en Chinquinquirá quien la ayudó a salir del municipio.

La familia bogotana que la recibió por recomendación del padre fue la de los Navarro, personas que la trataron bien, remuneraron económicamente su trabajo en el hogar y le dieron cada domingo libre para que saliera a divertirse. Fueron tiempos buenos que llegaron a su fin cuando se mudaron a Estados Unidos en 1971. Como consecuencia de esta decisión, Trinita tuvo que acogerse a una nueva familia en el barrio La Soledad.

Su nuevo lugar de trabajo se caracterizaba por la riqueza, era una familia opulenta con empresas a lo largo y ancho de la ciudad y con una hacienda cerca a Jericó en la que se contaban 300 cabezas de ganado. Trinita trabajaba para sus “patrones” y los hijos, preparando las comidas y ayudando en los oficios del hogar.

Cuando el padre de la familia murió, la señora de la casa la llevó a un apartamento en Cedritos, allí continuó con sus labores domésticas, pero en condiciones diferentes:

-  Dejó de recibir dinero por su trabajo, su paga se convirtió en el techo y la comida.

- No podía salir del hogar sin autorización y no contaba con días de descanso, solo cinco horas durante la semana.

- El acceso a alimentos era restringido.

- Su derecho a atención médica fue negado.

- Era constantemente agredida por capricho de su explotadora laboral.

Trinita, después de varias décadas, se veía de nuevo en una situación similar a la de su adolescencia. Sin documentos, maltratada, pero aún aferrada al hogar que había conocido durante los últimos 44 años de servicio, soportaba las circunstancias en ese edificio de ostentoso nombre italiano. 

Lucía recuerda que no había rencor en el corazón de Trinita, por el contrario, su actitud era amigable con los vecinos, a pesar de las órdenes y prohibiciones para no relacionarse con nadie. En ocasiones encerrada cuando la señora de la familia viajaba en las vacaciones, Trinidad sobrellevaba sus días.

Hubo algunos hechos que marcaron su vida y estadía en un apartamento de abundantes riquezas, pero de propietarios pobres en principios. Los quebrantos en su salud se agudizaron en esa vivienda, su peso no era mayor a los 40 kilos, sus dolores se potenciaron sin el acceso a medicamentos, las heridas producto de una descarga eléctrica no sanaron y no recibió oportuno tratamiento para el cáncer de linfoma de Hodgkin que la dejaba tan débil, como para moverse.

Trinita a sus 82 años no gozaba de una vejez digna y tranquila, como es debido. Era, sin saberlo, una víctima más de trata de personas y trabajo forzoso.

Historias como la de Trinita son más comunes de lo que crees. Si vives o conoces un caso similar, ¡denuncia! Una llamada puede salvar vidas.

*  Los nombre y los lugares fueron cambiados por seguridad de los testigos.

Articulo tomado de #EsoEsCuento

La historia de Lucía, la libertad no tiene precio

La libertad no tiene precio

La necesidad económica y el deseo de darle a su hijo todo, fueron las razones por las que una joven mujer colombiana decidió aceptar la propuesta de un desconocido y viajar fuera del país con la intención de mejorar su situación. Al llegar a su destino fue despojada de sus posesiones y su libertad, su voluntad le pertenecía ahora a una red de tráfico de personas. Su mundo se derrumbó, mas no la ilusión de regresar con su familia. 

A temprana edad, la protagonista de este testimonio tuvo que afrontar la responsabilidad de alimentar, vestir, educar y dar cariño a un hijo que sólo la tenía a ella, su mamá. Angustiada por cubrir los gastos del día y sin apoyo del padre, encontró tentadora la propuesta de un hombre que, como si fuera un salvador, le habló de la posibilidad de trabajar en el exterior ganando el dinero que la sacaría a ella y su familia de los penosos momentos por los que pasaban. Entusiasmada con la idea, esta joven mamá decidió que aventurarse por un tiempo al exterior y regresar a su hogar con los frutos de su trabajo y la promesa a una vida mejor, era la mejor opción.

Jamás imaginó que su sueño se vería trastocado por una red de tráfico de personas que la sometería y explotaría sexualmente. Esa fue la realidad con la que se estrelló al llegar a su destino. “Ellos me encerraron, me prostituyeron”, recuerda con tristeza. No rememora todos los momentos duros por los que pasó o las incontables experiencias de abuso que sufrió, tampoco desmenuza como sobrellevó cada día a kilómetros y horas de distancia de su hijo, sin su familia, su tierra y su felicidad.

El recuerdo que permanece en su cabeza es el de sus amigas y compañeras de realidad. “Habían muchas muchachas en mi situación, secuestradas por una banda de trata de personas”. Todas fueron vendidas a individuos inescrupulosos cuyo trabajo era lucrarse de las desgracias de mujeres ingenuas, que llegaron con expectativas diferentes.

Aunque el mundo de la joven víctima colombiana se había derrumbado, aún existía la ilusión de regresar con su familia y compartir junto a su hijo. Los explotadores la habían despojado de su libertad y poder de decisión, mas no de su voluntad por escapar de las manos de sus captores. Por ello contactó a un amigo en Colombia que, a su vez, solicitó ayuda de un cónsul para liberar a todas las víctimas y regresarlas a sus orígenes. Antes de que esto ocurriera, la colombiana encontró la brecha para salir de su hacinamiento y no dar vuelta atrás.

Su llamado de alerta y testimonio hicieron posible que los integrantes de la red de tráfico y explotación de mujeres que la tenían en su poder, fueran privados de su libertad y sancionados por la ley. Su historia ahora es feliz, a pesar de no contar con millones de pesos, porque, en sus palabras, “hay cosas más importantes que la plata. La autoestima, la familia y los sueños de una mujer no tienen precio”.

Recuerda, ¡no estás sola! Una llamada a las líneas de atención puede cambiar tu destino, liberarte y salvar tu vida.

*  Los nombre y los lugares fueron cambiados por seguridad de los testigos.

Articulo tomado de #EsoEsCuento

Cómo evitar la trata de personas: redes de apoyo y prevención

La trata de personas es un delito cuyas víctimas pueden ser todo tipo de personas y la mejor forma de evitar caer en estas redes es me...