La trata de personas es un delito que tiene fachadas que buscan vender
calidad de vida o dinero fácil, una de ellas es el negocio de los modelo
webcam, quienes en muchas ocasiones amenazan a los modelos para que no se
retiren del negocio a cambio de no divulgar su trabajo a familiares y
conocidos; conoce un caso de la vida real de esta problemática en la siguiente
nota.
Al igual que los establecimientos
dedicados a la prostitución, el negocio del sexo por webcam funciona, en muchas
ocasiones, como una fachada detrás del delito de trata de personas
con fines de explotación sexual y trabajo forzoso. En un principio, las
víctimas acuden voluntariamente al lugar con la oferta laboral de modelo
webcam, allí se les prometen salarios atractivos por seducir a través de la
red, sin embargo, una vez son parte del negocio, las condiciones cambian y no
se les permite renunciar. Así les ocurrió a cuarenta venezolanos engañados en
Barranquilla. También lo notó una mujer que vive cerca de un sex shop, tienda en
la que muchos de los clientes son inducidos a grabar videos con contenido
sexual sugestivo y explícito.
De acuerdo a un artículo publicado en
2017 por el diario de economía y negocios Portafolio, en Colombia existían para
tal año más de 20.000 modelos webcam, la mayoría en Medellín, aunque los
estudios de trabajo y grabación se han propagado por todo el territorio
nacional gracias a lo lucrativo que resulta dedicarse a este oficio. Con la
promesa de recibir ingresos mensuales de hasta seis y ocho millones de pesos,
decenas de mujeres y hombres son tentados a ejercer actividades sexuales en
vivo. Una práctica legal en el país, que muchos integrantes de redes de trata de
personas aprovechan para reclutar víctimas y ganar dinero,
explotando sus cuerpos y distribuyendo el material audiovisual. Las páginas en
las que se publican los videos suelen ser extranjeras.
En Bogotá, una mujer conoció el
testimonio de una joven que decidió ser modelo sexcam tras escuchar una
propuesta en un sex shop que visitó. Su plan era realizar los videos por un par
de meses en tanto reunía dinero, para después, alejarse de dicho trabajo. No
obstante, no pudo hacerlo, pues los dueños del establecimiento amenazaron con
enviar el contenido sexual protagonizado por ella a sus familiares y conocidos,
una vez optó por retirarse. Así que, se vio obligada a continuar grabando este
tipo de contenido para adultos, a pesar de que su remuneración no era tal como
lo habían prometido, no respetaban su jornada laboral o voluntad, era forzada a
realizar prácticas sexuales sin ninguna protección y se le maltrataba tanto
física como emocionalmente. Se había convertido en una de las miles de víctimas
de trata de personas en el mundo.
Según la información recopilada por
Portafolio, alrededor de 80 millones de usuarios de Internet visitan alguna
página webcam por día, lo que reafirma la demanda de este tipo de
contenidos. ¿Quiénes los prefieren? En su mayoría los consumidores son hombres
(85%), muchos de ellos, quienes pagan
aproximadamente 4 dólares por minuto por ver actividades sexuales en vivo, no
conocen la realidad que sufren muchas mujeres y hombres detrás de los videos:
una situación de esclavitud
sexual de la que desean escapar.
Aunque quienes practican este oficio
deben ser mayores de edad, niños, niñas y adolescentes son obligados a
participar de los encuentros, circunstancia que demuestra lo ilegal del asunto.
El temor al qué dirá la sociedad, la familia y seres queridos, es lo que
detiene a muchas víctimas a la hora de denunciar la realidad que soportan. En #EsoEsCuento
no te juzgaremos, comunícate con nosotros y reporta tu caso o el de la persona
que conoces es obligada a vivir esta situación. Nuestras líneas son confiables
y anónimas, desde aquí te ayudaremos a recuperar tu vida. Llámanos gratis al
122 o 01 8000 52 2020. Es momento de combatir las redes de trata y revelar la
verdadera cara de muchos negocios webcam. La trata y el tráfico de
personas son dos delitos que vulneran por completo los derechos
humanos de las víctimas.
Articulo tomado de Eso es Cuento
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